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17 marzo, 2021    /    Larousse Educacion

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¿Las caras simétricas te dan miedo?

El modelo de belleza implantado actualmente lo determinan el color de piel, de los ojos o la forma de la nariz. Y su base son las relaciones faciales, es decir, su simetría.

El modelo de belleza implantado actualmente lo determinan el color de piel, de los ojos o la forma de la nariz. Y su base son las relaciones faciales, es decir, su simetría. Dicho modelo está tan arraigado que cualquier variación de las características mencionadas pueden, incluso, producir una fobia.

¿Qué es la simetría facial?

Es la proporción específica de un cuerpo matemáticamente armónico, ligado a rasgos como la atracción física y la belleza. Un ejemplo es la selección de pareja. Se ha demostrado que las personas prefieren más a la gente con facciones simétricas; según un estudio británico, se debe a que la armonía facial es un indicador de la calidad genética.

Así como hay personas a las que les gustan los rostros perfectos, existen aquellas a las que les aterra ver una cara muy simétrica. A este hecho se le conoce como simetrofobia. Las personas que la padecen perciben la semejanza como sinónimo de belleza y suelen sentir que no son dignos de algo bello; otros sienten inseguridad de sus imperfecciones y lo pueden captar como miedo. Asimismo evitan cualquier cosa que tenga una figura simétrica en su casa, prefiriendo pinturas o figuras abstractas en su decoración por sobre otras.

La tripofobia y los efectos de las “selfies”

Este miedo es parecido a la tripofobia, que se manifiesta al observar trazos geométricos repetitivos y juntos, como los panales de abejas o los orificios que tiene la flor de loto. Uno de los síntomas más comunes es el erizamiento de la piel y en algunas ocasiones puede producir asco al ver alguna expresión con estas características.

Algunos estudios también comprobaron que tal es nuestra necesidad de la simetría que hemos desarrollado comportamientos para mejorar la percepción de nosotros mismos, como paliativos para evitar la asimetría. Uno de estos serían las “selfies”. Las personas que se toman demasiadas lo hacen para crear una falsa armonía del rostro con el objetivo de sentirse más cómodas con su propia piel.

La simetrofobia juega con la imagen que tenemos de nosotros mismos y quienes la padecen suelen también ver afectado su dominio de la percepción; mientras que aquellos que tienen un gusto por los autorretratos, modifican esta percepción hasta el punto de ya no parecerse a sí mismos. ¿Te has fijado cómo los filtros cada día hacen más parejos los ojos, el mentón o los pómulos?

Después de esta nota, te apostamos que irás directo a tu celular a comprobarlo. 

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