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El mundo y el cuerpo

17 marzo, 2021    /    Larousse Eduación

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Las vacunas NO son un peligro. Te decimos por qué

Las vacunas se producen con los mismos virus o bacterias de la enfermedad que se quiere evitar, pero de manera que no dañen al individuo.

En algunos casos, la medicina tiene que recurrir al antiguo adagio: “Combatir fuego con fuego”.

Las vacunas son uno de los avances médicos y tecnológicos que más han ayudado a enfrentar enfermedades e incluso epidemias durante los últimos siglos. Sin embargo, en recientes años el “movimiento antivacunas” se ha extendido, lo que conlleva un peligro para la salud pública por la desinformación difundida en torno a este descubrimiento médico. Así que para dar luz sobre este tema, hoy te contamos la invención de la vacuna y cómo es el proceso de su creación.

Invención de la vacuna

La vacuna fue inventada por Edward Jenner en 1796, y sirvió para evitar los contagios de viruela, una enfermedad común en el siglo XVIII. Su primer paciente fue James Phipps, un niño de 8 años. Jenner necesitaba verificar su hipótesis en la que afirmaba que las mujeres que ordeñaban a las vacas eran resistentes a la viruela vacuna.

Así que tomó una muestra de viruela de una vaca y otra muestra de viruela humana. Jenner inyectó en el niño una minúscula parte de la primera viruela y, meses más tarde, de la humana. El pequeño paciente, para su gran sorpresa, ¡no tuvo ninguna complicación!

Convencido de su resultados, presentó su investigación a la Total Society en el 1797. Aunque en su exposición no pudo demostrar por qué el infante James Phillips y otros pacientes no enfermaban, sí comprobó que su método era bastante efectivo. La razón de por qué no logró demostrarlo fue culpa del microscopio, cuyos lentes, en esa época, no contaban con el aumento suficiente para notar al virus. Y si bien para algunos fue una propuesta interesante, entre la mayoría no fue bien recibida.

No obstante, su trabajo sí influyó en otras investigaciones, pues a finales del siglo XIX Louis Pasteur desarrolló algunas importantes vacunas basado en los estudios de Jenner para enfermedades como la cólera aviar y el ántrax. Dentro de sus investigaciones se encontró la palabra “vacuna” para referirse a este método preventivo, demostrando el respeto por el trabajo que realizó el científico inglés con las vacas.

¿Cómo se produce una vacuna?

La manufactura de una vacuna es compleja, ya que implica varias etapas rigurosas y controladas de inicio a fin. Las vacunas se producen con los mismos virus o bacterias de la enfermedad que se quiere evitar, pero de manera que no dañen al individuo. Tanto los virus como las bacterias pueden estar inactivos, muertos o parcialmente manipulados genéticamente, esto hace que el sistema inmunológico desarrolle anticuerpos o defensas a muy temprana edad contra la enfermedad que causan.

Una vez que se determina el perfil del virus o bacteria y qué se modificará de ellos, se crea un antígeno. Los ensayos comienzan con animales, pues sirven para el cultivo del virus en sus células. En este proceso se examinan las reacciones en el sistema inmunológico, y es el momento para decidir las posibles dosis que serán necesarias para obtener inmunidad. Una vez logrado este paso, los ensayos ahora se realizan en humanos, lo que revelará con mayor precisión sus resultados (muy a diferencia de los tratamientos médicos de la Edad Media).

En esta parte es donde se buscan posibles reacciones adversas para poder garantizar que no existen efectos secundarios y que la población estará protegida. La duración de cada fase será aproximada, pues dependerá de las investigaciones realizadas previamente en torno a ella así como la premura para su desarrolla, por ejemplo, el COVID-19.

Las fases 

  • Fase 1. Dura aproximadamente un año, la vacuna se prueba entre 20 a 100 personas y se determina la seguridad y la adecuación de la dosis.
  • Fase 2. Se contempla de uno a dos años, y se ensaya con 100 a 500 voluntarios para comprobar la efectividad y los efectos secundarios.
  • Fase 3. Dura de dos a tres años, y es semejante a la fase 2 pero con una muestra mayor en individuos (entre 1000 a 5000 voluntarios); el propósito final es confirmar si la vacuna es eficaz, así como seguir monitoreando y cuantificando posibles reacciones adversas a largo plazo.

Por último, las agencias reguladoras otorgan su aprobación para su comercialización, y esto puede tardar de 6 a 12 meses. Los organismos que conceden estas licencias son la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés). Una vez que se cuenta con la licencia por parte de alguna de estas instituciones comienza la producción y distribución masivas de la vacuna.

En conclusión, la producción de una vacuna es, por su naturaleza, un proceso tardado. Además, suele ser un trabajo exhaustivo en caso de que el virus sea muy agresivo o difícil de frenar, como lo es el VIH, que durante décadas se ha estudiado.Si bien hay medicamentos que disminuyen su carga viral, todavía no existe una vacuna. Y, por supuesto, no podríamos dejar de mencionar el SARS-CoV-2 al que nos enfrentamos hoy, y del que estamos siendo testigos de cómo se produce una vacuna capaz de combatirlo. Luego de haber leído esta breve explicación, no deberíamos sentir desconfianza y miedo sobre las vacunas.

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