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El mundo y el cuerpo

19 marzo, 2021    /    Larousse Educación

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Los zombies sí existen: son los virus

Los virus son organismos no vivos que buscan un huésped para replicarse.

Del mismo modo, los zombies, al menos en las películas y series, son humanos no vivos que, para poder sobrevivir, tienen que buscar organismos vivos a los cuales devorar.

Los zombies están representados en muchas en libros, películas, series y hasta en parques temáticos. Quizá se han vuelto famosos por ser sinónimo del fin de la existencia de la humanidad, así como ser detonantes del pánico colectivo.

Los zombies están representados en muchas en libros, películas, series y hasta en parques temáticos. Quizá se han vuelto famosos por ser sinónimo del fin de la existencia de la humanidad, así como ser detonantes del pánico colectivo. Todos esos escenarios, por cierto, a veces nos parecen muy lejanos, pero pueden estar a la vuelta de la esquina. ¿Te has puesto pensar que los zombies efectivamente pueden existir? Pues, bueno, los virus actúan de forma muy similar y hasta podrían ser sus primos lejanos. ¿No nos crees? Aquí te lo demostramos.

¿Qué son los virus?

Los virus son organismos no vivos que buscan un huésped para replicarse. Así que utilizan sus células sanas para ello y las infectan con sus sustancias agresivas que así dañan algunos órganos o sistemas de nuestro cuerpo. Del mismo modo, los zombies, al menos en las películas y series, son humanos no vivos que, para poder sobrevivir, tienen que buscar organismos vivos a los cuales devorar.

Existen distintos tipos de virus, como el VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana), VPH (Virus del Papiloma Humano), AH1N1 (Virus de la Influenza), VHA (Hepatitis A), y, más recientemente apareció en nuestra escena, el COVID-19. Entre los zombies también hay variedad: los primigenios del siglo XVII en la obra de Pierre-Corneille de Blessebois, los cuales se caracterizan por ser entes sin cuerpo de la cultura haitiana, hasta aquellos en The Walking Dead, con habilidades de olfato y fuerza sobrenatural. ¿Verdad que nunca lo habías pensado?

¿Y cómo se comportan los virus?

Los virus van de un lugar a otro infectando muchos tipos de células y son muy difíciles de encontrar por tener un tamaño realmente microscópico. Además algunos suelen ser altamente transmisibles, debido a la manera en que se esparcen, ya sea por aire, agua, o incluso por fluidos o vía sexual.

Una vez contagiada la persona, el virus inicia un ciclo replicativo, que se compone por la fijación, penetración, desnudamiento, multiplicación y liberación:

  1. Fijación: se trata de cómo la infección viral es absorbida por ligandos virales. Aquí el virus lanza receptores celulares por todo el cuerpo, lo cual le ayuda a hospedarse rápidamente. Es decir, una vez acomodado, ya no se querrá ir.
  2. Penetración: según el virus del que se trate, penetra en la membrana celular de manera distinta: algunos sólo irrumpen en ella para quedarse en el citoplasma de la célula; otros, hacen una ruptura con ayuda de enzimas hidrolíticas e inyectan su ADN vírico; y algunos más fusionan sus membranas, pues tanto el virus como la célula cuentan con envoltura lipídica. Por más que lo quieras echar, hallará la manera de rehuirte.
  3. Desnudamiento: es la etapa de síntesis. Primero ocurre el ciclo ordinario, en el cual el ácido nucleico transcribe su información genética al ARN, para poder multiplicarse después. Luego, sucede el ciclo lisogénico, en el que el ADN del virus se vuelve circular. O en otras palabras: ya te tomó la medida.
  4. Multiplicación: para que un virus pueda reproducirse necesitará de tres cosas: replicar su material genético, transcribir su mensaje en una molécula de ARN y producir proteínas víricas. Y para todo esto necesita de ribosomas y enzimas, que, por supuesto, roba de las células en las que se instala. Nunca falta que invite a otros porque siente que lo tuyo es de él.
  5. Liberación: es la última parte del ciclo y se trata de cómo nuevos virus salen de las membranas para infectar nuevas células. Si no atiendes las señales, te echarán de tu casa.

Si bien los zombies no son tan complicados, muchas historias se han basado en este ciclo para dar sustento a una hipotética invasión zombie, como ejemplos está Guerra mundial Z en el que comienza precisamente través de un virus, o The Walking Dead en el que el virus sólo se activa cuando la persona muere.

¿Cómo se tratan los virus?

Gracias a la ciencia y los laboratorios de infectología, se ha descubierto cómo tratar a los virus, y hay que hacer énfasis en “tratar”. Algunos virus cuentan hoy con medicamentos llamados antirretrovirales, pero muchos otros como el virus del ébola, por ejemplo, sólo pueden manejarse clínicamente mediante transfusiones sanguíneas e hidratación intravenosa.

Los antirretrovirales usados para el tratamiento del VIH funcionan dentro del ciclo de replicación del virus, específicamente en la etapa de multiplicación (número 4 en el diagrama). La enzima que usa este virus se llama transcriptasa inversa, por lo que los medicamentos la inhiben y el virus ya no es capaz de multiplicar su ADN viral.

Tal vez estás pensado que aquí los virus y los zombies se separan, pero no. La literatura dice que para matar a un zombie se necesita cortar la cabeza, para evitar que siga mordiendo y por tanto contagiando a otros, pues si bien al virus no se le quita la cabeza, sí se mutila una parte importante de su funcionamiento para que no pueda seguir infectando a nuevas células.

En resumen, los virus en sí mismos no son algo que temer, pues han estado en la Tierra durante miles de años. Sin embargo, es importante conocerlos, entenderlos y tratar de evitar el pánico que se puede generar cuando un nuevo virus aparece en nuestras vidas. Existen medidas que previenen el contagio y, por tanto, la cantidad de personas que lo contraen y enferman. Si a pesar de todo, experimentas síntomas sí debes acudir a un especialista.

Si no, lo más sensato es atender a las indicaciones de las instituciones para evitar que el pánico te haga comportarte como un zombie haciendo compras de pánico, saturando innecesariamente las instalaciones sanitarias y complicando la asistencia a quienes sí lo necesitan.

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