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El mundo y el cuerpo

19 marzo, 2021    /    Larousse Educación

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¿Por qué creen saber más los que saben menos?

La aparición de este tipo de sujetos es continua en las redes sociales, principalmente se les puede reconocer por el tono de “expertos” que adoptan de un tema sin serlos realmente.

Cuando un individuo lo padece tiende a crear un efecto ilusorio de superioridad, y éste le impide tener conciencia de sus propias limitaciones.

Este fenómeno es catalogado como un tipo de sesgo cognitivo, es decir, una forma distorsionada de percepción de la realidad que torna los datos del mundo (o en este caso, de uno mismo) en un prejuicio para responder con rapidez a situaciones inmediatas. En resumen: es una forma de “pensamiento superficial”.

Por el síndrome de Dunning-Kruger. Cuando un individuo lo padece tiende a crear un efecto ilusorio de superioridad, y éste le impide tener conciencia de sus propias limitaciones. Por otra parte, tampoco puede reconocer las habilidades de otros sujetos más preparados que ellos.

Esto es un hecho que podemos confirmar con varias de las discusiones en redes sociales. Podemos ver la súbita aparición de “expertos” en materias de las que no tienen gran conocimiento –o del que no poseen nada en absoluto–, pero en lugar de aceptar su derrota, deciden imponerse a los otros como si nadie tuviese su inteligencia y fueran poseedores de una voz irrefutable.

Los sesgos cognitivos

Este fenómeno es catalogado como un tipo de sesgo cognitivo, es decir, una forma distorsionada de percepción de la realidad que torna los datos del mundo (o en este caso, de uno mismo) en un prejuicio para responder con rapidez a situaciones inmediatas. En resumen: es una forma de “pensamiento superficial”.

En diciembre de 1999 fue demostrado por los psicólogos sociales estadounidenses: Justin Kruger y David Dunning en la Universidad de Cornell, NY, y publicado en el Journal of Personality and Social Psychology de ese mismo año.

Su experimento consistió en dos fases. La primera fue solicitarles a los sujetos de prueba que estimaran su capacidad intelectiva conforme a tres módulos: uno de lógica, otro de gramática y, el último, de humor; la segunda fase consistió en enfrentarlos a las mismas pruebas para medir su capacidad real. El estudio arrojó los siguientes resultados:

¿Tiene remedio?

Te preguntarás: ¿pueden remediar su condición los sujetos con este sesgo cognitivo? La respuesta, por fortuna para todos, es sí. De hecho, la forma más fácil es logrando que el sujeto adquiera nuevos conocimientos sobre un tema determinado para empezar a conocer sus límites. No obstante, es una labor que requiere de una formación continua para poder desarrollar un pensamiento reflexivo y más (auto)crítico.

La razón no es un don desarrollado de antemano desde nuestro nacimiento: es una capacidad en continuo proceso de elaboración y reelaboración. Si podemos mantener activa esta capacidad, podremos dejar de considerarnos superiores a los otros y empezar a reconocer sus habilidades, así como las propias.

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